Entre la reinvención y la resistencia: las bibliotecas en CDMX

En 2019, Sofía tenía una rutina estable. Cada tarde, al salir de la secundaria, iba a casa para comer, quitarse el uniforme color caqui y empacar algunos libros. Hacia las cuatro de la tarde se dirigía a la biblioteca pública San Nicolás Tolentino, ubicada en la alcaldía Tlalpan de la Ciudad de México. Ahí encontraba un espacio óptimo para hacer sus tareas y para leer. También para abstraerse del mundo.

“Los libros han sido mi pasatiempo favorito desde que era muy niña”, cuenta. “Mi casa es muy pequeña y siempre hay muchas distracciones. En la biblioteca me puedo concentrar en lo que me gusta”.

En 2020 irrumpió la pandemia de covid-19. Las bibliotecas del país, como tantos otros establecimientos, cerraron sus puertas por tiempo indefinido. Por todos los medios posibles, las autoridades recomendaban quedarse en casa. Sofía cambió los estantes altos llenos de libros, el silencio y las áreas comunitarias por una mesa exigua en la cocina del departamento donde vive con su madre y con su hermano.

Aunque para Sofía la biblioteca pública San Nicolás Tolentino era un pequeño paraíso, el lugar no brinda todos los servicios que, por ley, debería ofrecer.

En marzo de 2020, pocos días antes de la instauración del confinamiento por coronavirus, el Gobierno de la Ciudad de México abrogó la Ley de Bibliotecas del Distrito Federal y, al mismo tiempo, expidió la Ley de Bibliotecas de la Ciudad de México. En ella se establecen las regulaciones sobre el uso, el funcionamiento, la organización, la coordinación y la creación de estos recintos en la capital del país. Indica, por ejemplo, que “todas las bibliotecas públicas deben contar con acervo bibliográfico, audiovisual en formato físico y digital que satisfaga las necesidades informativas y recreativas de sus usuarios”. La San Nicolás Tolentino, sin embargo, carece de equipo de cómputo. 

La ley también señala que la biblioteca debe organizar actividades culturales y educativas, como “talleres, seminarios, simposios, conferencias, foros, exposiciones, presentaciones de libros, círculos de estudio, organización de ferias o festivales en las que se propicie la libre manifestación y el intercambio de ideas”. No obstante, en esta pequeña biblioteca no existe un calendario de eventos de esta clase.

Estos son, de acuerdo con la Ley recientemente expedida, los derechos de los lectores en la capital del país.

Poco tiempo después de la publicación de la norma capitalina, el gobierno federal reformó también la legislación en la materia. En junio de 2021 publicó en la Gaceta Oficial de la Federación una nueva Ley que sustituye a la que estaba vigente desde 1988. Entre los puntos a destacar, de acuerdo con Rodrigo Borja Torres, actual director general de Bibliotecas, está la inclusión explícita de las personas dedicadas a brindar el servicio bibliotecario. 

La siguiente cápsula explica por qué la nueva Ley General de Bibliotecas tiene un carácter histórico.

De vuelta a la normalidad

En 2021, gracias al avance de la vacunación a nivel nacional y a otras medidas de prevención, las restricciones ante el covid-19 se relajaron. Numerosos recintos culturales reabrieron sus puertas a cantidades controladas de visitantes. No fue el caso de la biblioteca San Nicolás Tolentino.

Impaciente por recuperar un poco de la normalidad que había dejado en pausa, Sofía optó por buscar nuevos espacios. Descubrió que, solamente en Tlalpan, existen 19 bibliotecas públicas registradas en la Red de Bibliotecas de la CDMX. Entusiasmada, se aventuró a visitar algunas de ellas. Su espectro de posibilidades se abrió y ahora disfruta de su pasatiempo favorito, la lectura, en distintos espacios cada día.

Este mapa muestra todas las ubicaciones de bibliotecas públicas en la Ciudad de México.

Aunque disfruta de sus nuevos lugares preferidos, Sofía extraña sus tardes en la San Nicolás Tolentino. No obstante, se ha propuesto dar un paso hacia adelante en su afición por las bibliotecas. Quiere conocer las más grandes, las que representan un emblema de la capital.

En este video hay cinco de las bibliotecas más icónicas que se pueden encontrar en la Ciudad de México.