“Ábranse, perrxs”: el lenguaje inclusivo llegó para quedarse

Al hablar de lenguaje inclusivo suelen existir dos posturas muy claras: la que está a favor, al considerar que con su uso se respeta la identidad de género de cada una de las personas; y la que está en contra, que echa mano de argumentos como “la economía del lenguaje” o el uso del género masculino como “neutro”. La comunidad LGBTTTI abandera la primera postura, mientras que instituciones culturales como la Real Academia Española abogan por la segunda, con un discurso que, a decir de lo que se lee en redes sociales, encuentra una gran acogida por parte del grueso de la población hispanohablante.

Es por ello que en el podcast de esta semana, planteamos nuestra postura y damos argumentos del porqué consideramos que el lenguaje inclusivo o incluyente debe ser respetado. Para ahondar un poco en el tema, hablamos del reciente y sonado caso de Sam Smith, quien —con toda la serie de privilegios de los que goza— pidió ser nombrado bajo un pronombre neutro (them, en inglés); hablamos también de las complicaciones que el uso de este lenguaje puede suponer para ciertas lenguas, como el español o el francés, que contrastan con el inglés, con el que es mucho más sencillo hablar con adjetivos neutros.

Y para aquellos que ven en el lenguaje inclusivo un completo sinsentido, hacemos mención de aquellos casos en los que ya se han ganado batallas, como ocurrió cuando el diccionario estadunidense Merriam-Webster incluyó la palabra “latinx”, que ya se usaba de manera coloquial en Estados Unidos para referirse a una persona nacida en América Latina y que ahora encuentra un respaldo por parte de dicha casa editorial.

Aunque sabemos que muchxs se resisten al lenguaje inclusivo, apostamos por su uso y celebramos, además, que las nuevas generaciones son menos reticentes a estas transformaciones que, aunque no pueden compararse con otras evoluciones idiomáticas, también dan cuenta de que la lengua siempre está en constante cambio.

Al final del día, “el lenguaje continuará haciendo lo que ha hecho desde que existe: crecer y adaptarse para satisfacer las necesidades de las personas que lo usan”. No lo decimos nosotres, lo dice Emily Brewster, editora asociada del Merriam-Webster.