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Marihuana comestible: lo que necesitamos saber

The Conversation
Texto original: Margie Skeer | Universidad Tufts

Los alimentos infusionados con marihuana —comúnmente llamados comestibles— se están volviendo más y más populares en estados como Colorado, donde la marihuana recreativa está a la venta.

En el primer cuarto del 2014, primer año en el que las ventas fueron permitidas en Colorado, los comestibles constituyeron un 30 por ciento de las ventas legales. Para el tercer cuarto del 2016, esa cifra creció a 45 por ciento.

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Los comestibles vienen en una gran variedad de presentaciones, desde dulces y alimentos horneados, en mezclas de frutos secos y hasta café o refresco.

Como una científica social y de comportamiento que estudia la prevención de la iniciación de sustancias y mal uso en adolescentes, la legalización de la marihuana recreativa ha estado mucho en mi mente. Las personas más jóvenes presentan más riesgo de desarrollar problemas neurocognitivos, de salud mental y otros problemas relacionados a las sustancias cuando comienzan a consumir.

Los comestibles infusionados con marihuana levantan muchas preocupaciones. Los niños pequeños podrían consumir estos alimentos por accidente, porque parecen dulces u otras comidas, y los adolescentes pueden creer que los comestibles no son tan peligrosos como fumar marihuana.

Productos comestibles de marihuana. (Crédito: The Conversation)

¡Cuidado con los niños!

Los comestibles están fabricados con diferentes niveles de tetrahidrocannabinol (THC), el ingrediente activo de la marihuana y pueden tomar la forma de cualquier tipo de comida.

Cuando los productos tienen la forma de dulces, hay preocupación porque los niños los consuman accidentalmente. Ellos pueden confundir los productos infusionados de marihuana con comida regular, ya que es probable que no puedan leer las etiquetas o los avisos que indican que contienen THC, o pueden no entender lo que estos señalamientos significan.

Un estudio retrospectivo reciente examinó la exposición accidental a la marihuana de los niños que fueron tratados en un hospital infantil y centro de envenenamiento en Colorado entre 2009 y 2016.

Los resultados indicaron un incremento de cinco por ciento en el número de niños menores de 10 años que estuvieron expuestos a la marihuana, de nueve casos en 2009 a 47 casos en 2015. El centro de envenenamiento tuvo un incremento de 34 por ciento, mientras que hubo un incremento promedio de 19 por ciento en el resto del país.

Los comestibles estuvieron implicados en más de la mitad de las exposiciones, que incluían alimentos horneados, dulces y productos de palomitas de maíz.

En el caso de los adolescentes, la preocupación es que le pueden dar de estos comestibles a sus compañeros sin avisarles lo que contienen.

Más fácil de consumir

En 2015, sólo 12.3 por ciento de los estudiantes de último año de la preparatoria creía que probar marihuana una o dos veces era dañino (menos que el 18.5 por ciento en 2009). Menos de uno de cada tres creyó que fumar marihuana regularmente podía ser peligroso, cantidad menor que el 52.4 por ciento de 2009.

Mi opinión profesional es que los comestibles de marihuana continuarán empujando la tendencia del riesgo percibido en adolescentes, ya que esta presentación aparenta ser mucho menos peligrosa que los cigarros. En otras palabras, es un salto mucho más pequeño de no usar marihuana a consumir un comestible para drogarse, comparado con el salto entre no consumir y el fumarla por primera vez a través de un cigarro o una pipa.

Adicionalmente, los comestibles hacen que los adolescentes puedan consumir marihuana de manera más secreta, lo que puede hacerlo ver como una opción más atractiva.

El riesgo de ser atrapado usando marihuana o en casa puede ser menor si un adolescente está comiendo una galleta o dulce infusionado con THC a diferencia de fumar la droga. Ello puede hacer que esta forma de consumo sea más atractiva para adolescentes que de otra manera pudieran abstenerse por el miedo de las repercusiones relacionadas a “oler a marihuana”.

Una investigación cualitativa encontró que algunos adolescentes sí usaron comestibles en su escuela por esta razón. Las mujeres, especialmente, reportaron que encontraron los comestibles más atractivos porque usar la droga de esta manera podía hacerlos parecer menos como “consumidores de marihuana” en público.

¿Cuánto THC hay en esa galleta?

La dosis es otra preocupación. Colorado y Washington impusieron un límite de diez miligramos por cada porción individual, mientras que en Oregon y Alaska hay un límite de cinco miligramos por individuo. En teoría, las regulaciones que rodean las dosis en incrementos específicos de miligramos podrían ser de ayuda para permitir que los consumidores regulen cuánto pueden ingerir.

El tamaño de una dosis es un problema, pero cómo está administrada es otro. Si una droga es inhalada, el sistema sanguíneo la absorbe y después se va al cerebro. Esta es por mucho la manera más rápida de administrar una droga.

El modo más lento de administración es la ingesta, como a través de pastillas o comida. La droga entra al sistema sanguíneo mediante el revestimiento del estómago e intestino delgado, y después tiene que viajar al cerebro. Esto significa que puede tomar entre 30 y 60 minutos para sentir los efectos. Comer un producto que tiene una droga puede tomar aún más tiempo, porque el cuerpo tiene que digerir la comida antes de que la sustancia pase al revestimiento estomacal.

Una persona que no sepa de este retraso podría comer más al no sentir los efectos inicialmente, pensando que la droga hará efecto más rápido, sin reconocer los daños potenciales con un incremento en la dosis.

También hay diferentes tipos de marihuana, específicamente sativa e índica. Sativa tiene efectos más estimulantes y energéticos, mientras que índica tiene un efecto más psicoactivo y sedativo. También hay híbridos de ambas, si los usuarios están interesados en la combinación de los diferentes efectos.

Sin embargo, la investigación sobre la marihuana está limitada, no mucho ha sido examinado sobre los diferentes tipos, especialmente entre los adolescentes, haciéndolo un reto para comprender el cuadro completo.

¿A dónde vamos desde aquí?

Como una profesional en este campo, entiendo el deseo de ofrecer diferentes rutas de la administración de la marihuana, particularmente para todos aquellos que la usan por razones médicas.

Sin embargo, creo que los comestibles de marihuana, especialmente en formas atractivas para los jóvenes, son extremadamente problemáticos.

Los profesionales de la prevención del mal uso de sustancias en adolescentes tienen las manos llenas, ya que los esfuerzos de prevención tendrán que dirigirse específicamente a los comestibles de marihuana de ahora en adelante. Además, depende de los legisladores hacer todo lo que está en su poder para complicar que los menores de edad puedan adquirir y consumir marihuana comestible. Esto requerirá mucho tiempo de preparación antes de que las políticas entren en vigor.

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