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Música de fondo para la música de fondo

En uno de mis sketches favoritos de Les Luthiers (“Quien conociera a María amaría a María“), Marcos Mundstock juguetea con la idea del carácter accesorio de la música.

“Hay música en todas partes —pronuncia citando al ‘famoso pensador Humberto Della Noia’— música para hacer gimnasia, para trabajar, para comer… algunos han llegado al extremo de poner música de fondo, mientras escuchan música”.

El chiste no es sino una reducción elocuente de ese fenómeno que desde hace décadas ha venido atestando los espacios públicos y que ha adquirido varios nombres a lo largo de su existencia: easy listening, chill out, lounge music, mood music, música de elevador

Existe una palabra que designa de manera genérica a este tipo de música de la misma forma en que la palabra kleenex denomina a cualquier pañuelo desechable: muzak. Su historia se remonta a 1922, cuando George Owen Squier, un sargento del ejército estadunidense con doctorado en ingeniería eléctrica, creó Wired Radio, un sistema que ofrecía servicios de música canalizada a negocios y suscriptores a través de cables. Su principal atractivo era la capacidad de hacer llegar señales de sonido a los usuarios sin la necesidad de usar ondas radiales.

George Owen Squier, creador de Muzak

Más tarde, Squier vendió la licencia de su patente al conglomerado North American Company, que se encargó de desarrollar y distribuir la idea. Para 1934, Wired Radio cambió su nombre a Muzak (la suma de la sílaba mus, de música, y la terminación ak, en una maniobra de imitación al exitoso modelo que había establecido George Eastman con Kodak). Sin embargo, para entonces la calidad de las transmisiones de radio sin cables había incrementado, por lo que la compañía de Squier tuvo que concentrarse en vender música de fondo a restaurantes, hoteles y otros negocios, principalmente ubicados en Nueva York. De hecho, es probable que la razón por la que la llamamos “música de elevador” se deba a que esas melodías era reproducidas en los ascensores de los rascacielos para calmar los nervios de la gente durante sus trayectos verticales.

Hacia mediados del siglo XX, Muzak se había convertido en un fenómeno de tal magnitud, que Joseph Lanza, autor del libro Elevator Music, la definió como “un soundtrack omnipresente de la vida estadunidense”.

Por aquellos años, muchas estrategias de mercadotecnia —sustentadas principalmente en estudios pseudocientíficos— le atribuían a la música de fondo capacidades productivas que permitían a los trabajadores mejorar su rendimiento. No obstante, el efecto muzak también ha sido utilizado de modo opuesto. Alex Ross cuenta en un artículo publicado en The New Yorker que en 1985 los gerentes de algunas tiendas 7-Eleven empezaron a usar música easy-listening y la música clásica para ahuyentar a los jóvenes que merodeaban sus establecimientos.

“La idea era que a esos jóvenes tal música les parecería insufrible. La compañía aplicó entonces esta práctica en toda Norteamérica, y pronto se extendió a otros espacios comerciales. Para el disgusto de muchos aficionados a la música clásica, particularmente para los jóvenes solitarios, al parecer la estrategia funciona”.

Existen registros más antiguos del uso de la música como elemento secundario. Una fotografía tomada entre 1874 y 1875 en China muestra a una familia sentada a la mesa, acompañada de músicos que tocan para acompañar la comida.

Para algunos, el surgimiento de la música de fondo en los albores del siglo XX significaba una especie de invasión a la privacidad. Afortunadamente para quienes aún la padecen, la tecnología ha desarrollado dispositivos de abstracción del mundo. Pero el chiste de Les Luthiers sigue dando en el clavo: ya sea porque está en el entorno o porque la autoinducimos a través de un par de audífonos, la música nos ha vuelto dependientes.

Eso da pie a una pregunta más profunda: ¿nos hemos convertido en esclavos de la música? Quizá sí, pero ese es otro tema…

Acerca de Ángel Soto

Editor web de Laberinto en Milenio | Toco el piano y hago música para audiovisuales | Produzco podcasts

1 comment on “Música de fondo para la música de fondo

  1. Pingback: IX. Contar la música – Diéresis MX

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