VIII. La ciudad de las preguntas y respuestas

“De una ciudad no disfrutas las siete o setenta y siete maravillas, sino la respuesta que da a una pregunta tuya”, escribió Italo Calvino en Las ciudades invisibles. Nuestra Ciudad de México, tan abundante en prodigios como en desencantos, nos maravilla por esa conversación infinita que propicia: nosotros preguntamos y ella responde, pero lanza un revés con signos de interrogación.

Sabemos que la CDMX es inabarcable desde la letra escrita (quizá sólo Carlos Monsiváis podía aspirar a cubrirla entera). Por eso elegimos contar una pequeña muestra de nuestros intereses particulares.

Abrimos boca con un elogio al taco chilango, su historia y su singular relación con las banquetas. Luego les hablamos de cinco lugares icónicos que han perdido su esplendor con los años, pero cuya historia permanece para recordarnos la gloria de su pasado.

La capital nos asombra entre otras cosas por su inagotable capacidad de transformación; sobre eso reflexionamos en este ensayo que deambula entre la crítica y la nostalgia.

Cerramos con la historia de un aspirante a jugador profesional de futbol, —ese deporte que se practica en todas las calles de la ciudad—, que nos cuenta cómo dejó pasar la oportunidad de su vida.

Como dice Cristina Pacheco, la Ciudad de México es “un personaje inasible, que a veces parece eterno y otras que hubiera nacido ayer”. Recorran junto a nosotros estos textos dedicados a Chilangolandia, la mejor ciudad del mundo.