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Súbete a la bici: ¿qué ruta seguir para impulsar la cultura ciclista en la CDMX?

Hace poco menos de un mes, cuando una densa capa de humo cubría la Ciudad de México haciendo que respirar implicara, mejor dicho, la asfixia, es probable que cualquier capitalino asegurara, con la garganta irritada y los ojos rojos, estar dispuesto a casi cualquier cosa con tal de aplacar la contingencia ambiental.

Decretada por la jefa de gobierno, Claudia Sheinbaum, hasta varios días después de que la contaminación afectó a la ciudad, la contingencia es ese monstruo que “despertamos” cada cierto tiempo en toda gran urbe y que aterroriza a sus habitantes… hasta que ya no. Hasta que, como sucedió en este caso, los incendios forestales se controlan, la época de lluvias llega y todos volvemos a la vida con normalidad: ésa en la que el transporte público no es un tema a discusión, en la que la infraestructura víal puede esperar un poco más, en la que una sola persona puede desplazarse en una camioneta o en la que una bicicleta no nos parece la mejor opción para la movilidad.

Si partimos de que la bicicleta “es un medio de transporte sostenible, sencillo, asequible, fiable, limpio y ecológico que contribuye a la gestión ambiental y beneficia la salud”, tal y como indica la ONU, ¿cuál es la vía más corta hacia una cultura ciclista en una megalópolis como la Ciudad de México?, ¿de qué manera pensar en la bici como una herramienta que permita desplazarnos de manera cómoda en la vida diaria?

Dana Corres, experta en movilidad y cofundadora de Liga Peatonal —organización que busca defender los derechos de los peatones y la movilidad en el espacio público—, la actual administración de la Secretaría de Movilidad de la Ciudad de México (Semovi), a cargo de Andrés Lajous, da cuenta de que hay “muchísima más voluntad política” con respecto a anteriores administraciones, pues “por primera vez tenemos un proyecto de ciudad que está tomando como eje el transporte público, y en segundo lugar, la movilidad ciclista; creo que es muy claro al ver las cifras que tenemos de lo que van a invertir del presupuesto, lo que sabemos es que en un año mucho más de lo que se invirtió en los seis años de Mancera”.

“Por primera vez tenemos un proyecto de ciudad que está tomando como eje el transporte público, y en segundo lugar, la movilidad ciclista”.

Dana Corres, experta en movilidad.

De acuerdo con cifras de la dependencia, mientras que en el sexenio anterior se gastaron 239 millones de pesos para fomentar la movilidad en bicicleta, este 2019 se tiene contemplado un presupuesto de 251 mdp para este rubro; de dicha cantidad, 201 se destinarán a la construcción de infraestructura, 50 más para biciestacionamientos y los 20 restantes para campañas de cultura ciclista.

Para Manuel Suárez Lastra, director del Instituto de Geografía de la UNAM y uno de los autores del “Plan de movilidad en bicicleta para la Ciudad de México”, la capital del país es, contra lo que cualquiera pudiera pensar, una urbe en la que sí puede consolidarse una cultura ciclista, sobre todo porque la mayor parte de las actividades laborales se llevan a cabo en zonas sin altas pendientes. En su libro Bicicletas para la ciudad, también coescrito por él, apunta que a pesar de que este medio de transporte goza de buena percepción entre la gente, no muchos se aventuran a usarlo al verlo como poco factible. “La gran mayoría de los viajeros afirma estar dispuesta a utilizar una bicicleta si se dieran determinadas condiciones de infraestructura y seguridad”, apunta. “Quizá la razón por la cual el número de estos viajes en bicicleta es tan bajo sea, precisamente, que no existen las condiciones para utilizarla como modo de transporte cotidiano”.

La Semovi coincide con la valoración del académico, al apuntar que el crecimiento disperso de la infraestructura vial ha propiciado que ésta no sea una red, como se desearía, pues los tramos se encuentran aislados, sin considerar que la mayor parte de esfuerzos se han concentrado en la zona central de la ciudad. “Están atendiendo la periferia, lo sabemos porque entienden la dinámica de la ciudad en el sentido de que hay muchos viajes que parten desde la periferia y que se desplazan en bici al centro”, explica Corres, para quien los 600 kilómetros de infraestructura ciclista que se pretende construir, y los cuales fueron anunciados el pasado lunes, “se antojan prometedores”. “Me parece importante no sólo verlo como un tema de movilidad, sino como un tema de cambiar a la gente del coche a la bici para ciertos trayectos de la ciudad”, explica.

Los objetivos, detalla la Semovi, son consolidar una red ciclista segura e integrada, de tal modo que el transporte en bici, que actualmente representa el 2.5% de la movilidad (unos 300 mil viajes), se cuadruplique hacia el 2024.

Corres, quien confía en que estos objetivos se alcancen, subraya que, además de mejorar la infraestructura, trabajar en fomentar la cultura víal es imprescindible. “En ciertas ciudades como la CDMX y en ciertos estratos sociales vemos la bicicleta como muy lejana o muy difícil de usar o peligrosa o que puedes llegar sudado y vas a dar mal aspecto”, señala. “Hay un tema cultural ahí bien interesante que tendría que atajarse sí, desde la infraestructura, pero también desde campañas que apunten a cambiar lo cultural.

“En ese sentido —agrega Corres— tendríamos que estar trabajando de la mano con la iniciativa privada, porque ellos tendrían empleados mucho más productivos si tuvieran empleados que llegaran felices, ejercitados, tranquilos, sin estrés, sin importar que llegasen sudados, entonces hay un tema ahí de cambio cultural que habría que analizar desde diversas perspectivas para ver qué tipo de campañas y qué tipo de medidas podemos tomar apuntando al cambio cultural”.

De nuevo, ¿cuál es la vía más corta hacia una cultura ciclista en una megalópolis como la Ciudad de México? “No es tan fácil decirle a la gente ‘Bájate de tu coche, maldito cochista’”, explica Corres. “Estoy en contra de esos discursos porque creo que la gente en vez de sentirse apelada o llamada a la acción, siente animadversión porque lleguen los ciclistas con esta superioridad moral de ‘Súbete a la bici’”.

“Creo que hay que convencer a la gente de maneras distintas, haciendo ver que moverse en bicicleta es algo completamente normal, no como una cosa que implica licra, casco, y toda una serie de parafernalia carísima y difícil, sino que andar en bicicleta sea lo normal, y que puedas usar pants y zapatos de tacón y falda y vestido y no pasa nada y es normal”.

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