Artículos Entrevistas

Starbucks, ¿ángel o demonio? Tres baristas de la empresa nos dicen lo que piensan

En el mundo actual no se puede hablar de café sin hablar de Starbucks. Con sus casi 26 mil sucursales en 75 países, la empresa estadounidense es hoy, para bien o para mal, la más grande cadena de cafeterías a nivel global. La marca se precia de vender café de calidad, además de ofrecer una “experiencia gratificante” a cada uno de sus clientes. “Inspirar y nutrir el espíritu humano: una persona, una taza y una comunidad a la vez”, reza la misión de la compañía. Tres personas que fueron o son baristas de Starbucks nos cuentan si es realmente así como se trabaja día a día.

Stephanie Chacón tiene 31 años, fue barista de Starbucks entre 2012 y 2016. “Siempre que digo que trabajé en Starbucks, mucha banda, sobre todo hipsters, me dicen ‘pinche café, está bien culero, esos güeyes le pagan nada a los que siembran el café y lo venden súper caro’”, dice a Diéreis MX la joven, quien a pesar de las opiniones que recibe, defiende la calidad del café que ahí se vende. “A lo mejor estoy envuelta en este mundo mágico de lo que todavía pensamos los que trabajamos ahí, pero aún así me parece que sí tiene calidad”, afirma.

“Siempre que digo que trabajé en Starbucks, mucha banda, sobre todo hipsters, me dicen ‘pinche café, está bien culero'”.

Stephanie Chacón, ex barista de Starbucks.

En ello coincide Alicia Contreras, quien dice haber visitado algunas de las fincas de Starbucks, en donde no sólo ha podido constatar los estándares de calidad con que cuenta la marca, sino también la ayuda que, explica, se brinda a los cafeticultores. “Mi mejor experiencia en la empresa ha sido la de visitar el centro de ayuda a los cafeticultores en Chiapas, ahí pude conocer el proceso, desde las fincas, cosecha, recolección y las nuevas maneras de ayudar a los cafeticultores con agrónomos especializados”, comenta la joven, quien trabaja en la marca desde hace ocho años.

Centro de Apoyo al Productor de Starbucks tiene en San Cristóbal de las Casas (Especial).

El sitio al que se refiere Contreras es el Centro de Apoyo al Productor que Starbucks tiene en San Cristóbal de las Casas y en donde se ofrecen talleres para mejorar las cosechas, así como donaciones de plantas resistentes a la roya, enfermedad en las hojas que puede provocar la devastación de las plantaciones de café. En su página oficial, la marca presume de regirse bajo las C.A.F.E. Practices, que además de garantizar la calidad de los granos, impulsan “normas sociales, económicas y ambientales” con las que los caficultores “reciben un pago justo y se les brindan las herramientas necesarias para operar con estándares éticos de producción”. El interés de Starbucks en Chiapas no es gratuito, pues dicha región le ha provisto de granos desde hace más de 30 años. Anteriormente llamado Shade Grown y hoy Starbucks Chiapas, este café de tostado medio y gran acidez es el que los clientes pueden disfrutar en las sucursales de México al pedir un café del día (americano).

Starbucks Chiapas (Especial).

Jaime Lamadrid concede que los granos de café que vende Starbucks pueden ser de calidad, pero para este ex barista eso no es suficiente. En sus palabras, “hay mucha información interesante sobre el café, pero se limitan a enseñársela a pocos y no a toda la plantilla”. El joven habla del programa Coffe Master, una especie de curso que la empresa brinda a algunos de sus partners, quienes al finalizar la capacitación deberían tener los conocimientos necesarios sobre cada una de las variedades de café que vende la marca, así como las habilidades para ofrecer una degustación o cata a los clientes que así lo soliciten. Que esta información la dominen sólo algunos cuantos de los partners, repercute, por ejemplo, en que no muchos clientes vayan más allá de los calóricos frapuccinos con los que cuenta la marca para conocer también la variedad de granos con los que cuenta y que han sido cultivados en distintos puntos del mundo, como Etiopía, Costa Rica, Sumatra, Colombia o Guatemala.  

Contreras concede, al responder que la calidad de las bebidas no es la misma en todas las tiendas, aunque considera que ello responde al interés que los colaboradores pongan en la preparación de cafés. “La información la tenemos y no la aprovechamos”, apunta, “pero hay programas recientes en Starbucks como los concursos internos, que han dado un empuje a los baristas”.

Aunque Lamadrid es más cauto en su simpatía hacia Starbucks, Chacón y Contreras no dudan en defender la calidad del café de la marca e, incluso, de aquellas bebidas que pueden o no incluir café. “Yo me salí antes de que revolucionaran esto de la calidad de las bebidas”, narra Chacón. “Hubo una ola de quejas, o algo sucedió, pero a los baristas trainers les bajaron un curso súper perrón con el que te medían la espuma: agarraban con una cuchara y la volteaban y si se caía la espuma no estaba bien, pero si se sostenía en la cuchara estaba perfecto; [revisaban] que el capuccino no pesara, [también] el espacio que dejabas entre la crema batida y la tapa domo”.

Más que hablar de la calidad de las bebidas, Contreras prefiere hacer hincapié en la responsabilidad social de la compañía. “¿Starbucks es el monstruo que a veces se piensa?”, le pregunto. “No”, responde entre risas. “He visto de cerca la ayuda que se proporciona, en Costa Rica hay un centro agrónomo con una tienda incorporada, está dentro de una finca y ahí mismo se hacen distintos híbridos de plantas, más resistentes a plagas. Lo interesante de esto es que dan ayuda a cafeticultores que no venden a la marca, como en Chiapas, y está por abrirse el de Guatemala”.

Para la joven, el auge de Starbucks ha repercutido en el incremento del consumo de café en todo el mundo, lo cual, bajo la lógica de la ley de la oferta y la demanda, tendría que favorecer el pago a los pequeños productores. “El café desde el inicio de sus días ha sido mal pagado, eso ha cambiado en los últimos años, y eso también ha sido por el incremento en el consumo en todo el mundo, así que creo Starbucks queriendo o no al globalizar la marca también le ha dado un empuje positivo a nuestro ‘elixir de Dioses’ haciendo compras éticas, sustentables y de bajo impacto ambiental”.

Pese a lo dicho por Contreras, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) indica que atravesamos por una nueva caída en los precios del café, con una libra valuada en menos de un dólar. Asimismo, organizaciones como @CaféforChange estiman que por cada taza de café vendida en el mercado europeo en unos 5 dólares, los cafeticultores no reciben ni dos centavos de dólar.

“Si les pagan tan poco a quién produce, ¿por qué nos cuesta una taza de café cada vez más?, ¿quién puede vivir con tan pocos ingresos?”, se cuestiona el académico de la UNAM Tihui Campos.

2 comments on “Starbucks, ¿ángel o demonio? Tres baristas de la empresa nos dicen lo que piensan

  1. Pingback: VI. Placer milenario – Diéresis MX

  2. No me parece mal la ayuda que se les da a los cafeticultores, pero aun así me cuesta creer que una empresa global no pueda pagar mas a quienes producen el café.
    Gracias por escribir éste tipo de articulos. Felicidades a Dieresis.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: