Artículos

Por qué José Vasconcelos odiaba el tequila, pero amaba el vino

Pocas cosas irritaban tanto a José Vasconcelos como tener que beber whisky o tequila. El autor de Ulises criollo era inflexible en sus motivos para descalificar a las bebidas destiladas: el etanol —decía—  era una “plaga” que merecía ser desterrada del país.

En su Breve historia de México, Vasconcelos narró cómo durante la Conquista, mientras se ocupaba de rediseñar la organización social de la Nueva España, Hernán Cortés se aseguró “de que en las encomiendas sembrasen vides”.

“De haberse continuado esta política agraria —escribió—, nuestro país se habría visto libre de la plaga del alcoholismo que deriva del mezcal y el pulque. Una bebida sana, civilizadora, como el vino de uva, sería hoy tan abundante entre nosotros como en el sur de Europa”.

El coqueteo con el viejo continente no resulta sorpresivo. Vasconcelos entendía la Conquista como una mejoría incuestionable de la situación de los pueblos indígenas. Así lo dejó estampado en sus escritos: “Los oficios manuales levantaron la condición del indio, lo incorporaron a la civilización europea” y “aprendieron los indios a cultivar la tierra y los oficios civilizados” son apenas una prueba de ello.

No obstante, hay que tratar con pinzas las aseveraciones planteadas en ese recuento de la historia contemporánea de México, pues como apunta Christopher Domínguez Michael,  “toda la revisión hecha por Vasconcelos […] es tendenciosa, un rosario de verdades a medias y denuncias políticas cuya veracidad queda opacada por la prisa periodística, ajena al temple del verdadero historiador”.

Vasconcelos murió a los 77 años. (Wikicommons)

En ese texto, abunda Domínguez, Vasconcelos, conocido por su ímpetu al mismo tiempo vigoroso y terco, “es grosero en sus desprecios”.

Pero volvamos a los terrenos del alcohol.

Como escribe Alejandro Rosas en un texto publicado en Letras Libres, “Vasconcelos menospreciaba a los estadounidenses porque carecían de una tradición cultural milenaria como la hispánica, representada en los legendarios y antiguos viñedos españoles”.

Para el prócer mexicano, agrega Rosas, “el vino era la bebida perfecta, el antídoto ideal, un deleite para el espíritu y el alma, evitaba el insomnio y relajaba el cuerpo”.

Cuando Vasconcelos murió, el 1 de julio de 1959, lo hizo en la peor miseria que puede padecer un paladar exquisito: en la imposibilidad de beber siquiera unas gotas de vino a causa de su reumatismo.

Quizá el dolor de sus músculos hubiera menguado con una copita de tinto. Eso no se le hace a un prócer. Qué desconsiderado doctor

Te puede interesar:

1 comment on “Por qué José Vasconcelos odiaba el tequila, pero amaba el vino

  1. Pingback: III. Poesía embotellada – Diéresis MX

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: